Aguafuertes del sur



Madrugaba: se encontró con el gato en medio del patio. / Las tejas: se arrimaban para escucharlos charlar. / Las camas: se inclinaban./ Las mesitas de luz: caían a montones por las ventanas./ Tiren los papeles al techo, gritaban una o dos voces coincidiendo en sueños./ Si volvés a llamar mañana sí, decían otras./ El gato: se sentó y alargó una pata.
El hombre: se arrodilló y sacó un rosario./ Rezaron hasta que el último rayo de luna les calentó las mangas. / Levantaron la vista: todo el barrio era una maza de agua y harina, nubes de plomo, lluvia de clavos./ Por suerte en aquel mundo los gatos tenían caparazones./ Por suerte para el hombre que murió viendo al gato tortuguear por la vida y adentrarse tan adentro que enredaba las uñas al afilarse./ Pidió 73 docenas de empanadas de humita, 84 pizzas de fugaza sin cebolla y el resto lo imaginó.
Riky