perros

Perro que huye del polvo que muelen sus patas que cruzan el río a orillas zancadas por perros que huyen del agua que riegan del muelle a puntes vacíos de patas de perros que buscan consuelo en playas ajenas que nublan la costa a costa de micros que aplastan las patas de perros que vuelan siguiendo el rumbo de nunca empezar...
Riky
perro en bote
ocho tanzas atadas a mis dedos del pie
duermo al ladito del río
en cuanto alguna tire
rompo la tanza y me meto vestido
la carnada nada , la lombriz menos
eché sal y azúcar pero no remedio
sigo acá esperando aunque esté gris
llueve y vuelan peces justo sobre mí
con un mediomundo los podría atrapar
pez a la pecera, mariposa al mar
despierto perro en bote,
me acuesto pierdo el bote
me subo al perro con zancos
y me lleva al río
Riky
y un domingo

Un sillón de esos que te hunden. Unas piernas de esas que se estiran. Unos ojos de esos que se cierran Y un domingo. Tose de cara al sol. El perro le mordisquea el cuello. Un reloj de esos que no giran. Una voz de esas que te gritan Un horno de esos que te queman. Y un lunes. Corre desnudo por el patio. Usa los guantes mágicos.
Riky
se fue a tomar sol

Nació gris. “No todo es blanco o negro”. Oscureció.
De sus patas crecieron piedras, ramas, arbustos que la elevaron como zapatos macizos. Observaba la ciudad desde su montaña en movimiento. El sol jugaba en su lomo.
Adentro los pasillos daban vueltas de escalinata a cuartos oscuros. Los pastores se esconden del rebaño perdido que juega a perderse. Abajo la montaña crece. El eco del tiempo no sopla, el viento hace tic tac. Duerme de pié. Hay palabras que no entiende por complicación pero repite una constantemente. Debe ser esa que cree entender pero piensa por dos y tiembla de sólo hacerlo por tres, aunque por cuatro cena a la hora del almuerzo. Quizás sea una oveja. Debe serlo. El mundo bajo su montaña se hunde en el mar que la alimenta.
Riky
un principio

Y entre aquel perro y este colectivo no se esconde nada.
Y entre ese cartel y el kiosco no se vende nada
Y entre aquel chofer y el timbre nadie baja.
Y entre aquella foto y mi cara no recuerdo nada.
Y sobre aquella mesa la soda no rebalsa.
Y pensás en cuando Dios y no te cebas ni para un mate.
Porque estas lavado.
Pero hay de poco un todo y lo exprimis con las ampollas del masaje capilar y las ves crecer en remolinos.
Riky
San Rogelio. Sandia, cerveza y bicicleta.
Mi abuelo. Santafecino, casi chaqueño (como Luciana).
Tierra Baldía
" ¿Cuáles son las raíces que prenden, qué ramas
Brotan de este cascajo? Hijo de hombre,
Tú no puedes decirlo, ni imaginarlo, pues sólo conoces
Un cúmulo de imágenes donde reverbera el sol.
El árbol seco no cobija, el grillo canta monocorde,
La estéril piedra no mana agua. Sólo
Hay sombra bajo esta roca roja.
(Ven a la sombra de esta roca roja),
Voy a enseñarte algo diferente
De tu sombra que marcha a largos pasos contigo en la mañana,
0 de tu sombra, irguiéndose al ocaso para ir a tu encuentro;
Voy a enseñarte lo que es el miedo en un puñado de polvo. "
Aguafuertes del sur
El hombre: se arrodilló y sacó un rosario./ Rezaron hasta que el último rayo de luna les calentó las mangas. / Levantaron la vista: todo el barrio era una maza de agua y harina, nubes de plomo, lluvia de clavos./ Por suerte en aquel mundo los gatos tenían caparazones./ Por suerte para el hombre que murió viendo al gato tortuguear por la vida y adentrarse tan adentro que enredaba las uñas al afilarse./ Pidió 73 docenas de empanadas de humita, 84 pizzas de fugaza sin cebolla y el resto lo imaginó.
Por Riky Ojota


























